octubre 15, 2021

Actividades de motricidad gruesa para niños de 2 a 3 años

Actividades de motricidad gruesa para niños de 3 a 5 años

En el ámbito de la Educación Infantil (ECE), numerosos estudios han defendido la idea de que las habilidades motrices están asociadas a las competencias y logros académicos (Grissmer et al., 2010; Cameron et al., 2012, 2016; Pitchford et al., 2016). Sin embargo, al analizar sus resultados, se puede encontrar que la asociación entre la motricidad y el rendimiento académico aún no está bien establecida en la infancia. Una de las cuestiones que puede explicar esta situación se basa en que la motricidad y el rendimiento académico son conceptos amplios. La mayoría de los estudios sólo se centran en algunos de sus componentes, ofreciendo una visión parcial del desarrollo motor y del rendimiento académico, así como de sus asociaciones.
Como se ha descrito anteriormente, en cada una de las dos habilidades motrices principales (gruesa y fina) intervienen varios componentes o habilidades específicas. Sin embargo, la mayoría de los estudios analizan sólo un tipo de estas habilidades motoras principales (gruesas o finas); y muy pocos han considerado sus distintos componentes específicos. Por lo tanto, pueden considerarse estudios parciales. Otros trabajos han evaluado las distintas habilidades motoras gruesas y finas específicas, pero son bastante escasos (Oberer et al., 2017). Y paradójicamente, algunos de ellos consideran posteriormente las habilidades motoras gruesas y finas específicas en un sentido global, ofreciendo una única puntuación para cada tipo principal de habilidad motora (gruesa o fina) o incluso un único indicador global para todas ellas. Esto implica una perspectiva confusa y una falta de profundidad en el tema. De acuerdo con muchos otros autores (Oberer et al., 2017; Schmidt et al., 2017), destacamos la necesidad de operacionalizar las habilidades motoras infantiles a través de distintas habilidades motoras gruesas y finas específicas que representen adecuadamente su naturaleza multidimensional.

Actividades de motricidad gruesa para preescolares

La motricidad gruesa es la gran destreza de movimiento que la mayoría de los niños aprenden a los 2 años de edad. La motricidad fina se centra en los pequeños músculos de las manos, los dedos y las muñecas para producir una coordinación mano-ojo precisa; la motricidad gruesa se centra en cómo se mueve el cuerpo en el espacio. Movimientos como sentarse, ponerse de pie, caminar, dar patadas, saltar, correr y levantar objetos son habilidades esenciales, especialmente cuando el niño está listo para ir a la escuela. Parte de lo que hace que estas habilidades sean tan críticas es que los niños necesitan aprender a moverse con precisión y coordinación cuando se les pide que caminen en fila, lleven una bandeja o participen en juegos de grupo como el freeze tag.
Puedes utilizar tiza, cuerda o incluso cinta adhesiva para crear una serie de líneas que los niños puedan utilizar para saltar. Inventa reglas absurdas sobre cómo saltar, como con un pie o con dos. O cuándo saltar, como durante un juego de Luz Roja, Luz Verde. Los niños aprenderán a parar y a seguir, a esperar su turno y a practicar sus habilidades de salto.
Si tienes un ovillo de hilo y algunos imanes o recortes de letras, prueba esta interesante carrera de obstáculos que hará que los niños utilicen sus habilidades de resolución de problemas mientras recorren una pista de obstáculos. Tendrán que estirarse, arremeter, arrastrarse y quizás incluso trepar para recoger todas las letras que cuelgan de las cuerdas.

Actividades de motricidad gruesa para niños de 3-4 años

El desarrollo de la motricidad gruesa afecta a los grandes músculos de los brazos, las piernas y el torso. Las actividades de motricidad gruesa son importantes para las actividades físicas cotidianas, como caminar, correr, lanzar, levantar, dar patadas, etc. La motricidad gruesa también es la base de la motricidad fina y está relacionada con la conciencia corporal, la velocidad de reacción, el equilibrio y la fuerza. Obtenga más información sobre todos los hitos del desarrollo según la edad.
Esta información es una guía general para ayudarle a determinar si su hijo está progresando al ritmo esperado para su edad. Tenga en cuenta que cada niño es único y desarrolla sus habilidades a su propio ritmo.
Según la Asociación Americana del Corazón, se recomienda una dosis diaria de al menos 60 minutos de actividad física de moderada a vigorosa para los niños de seis a diecisiete años. La Academia Americana de Pediatría recomienda que los bebés y niños pequeños realicen 180 minutos de actividad repartidos a lo largo del día. Se sugiere incorporar tanto el juego estructurado como el no estructurado a lo largo del día.

Actividades de motricidad gruesa para niños pequeños

. Los parques de camas elásticas de interior son un lugar divertido para socializar con otros niños. Pero si no estás seguro de que tu hijo siga las instrucciones o si no tiene la edad suficiente para ir a un parque de camas elásticas, también puedes comprar una mini cama elástica para usarla en casa bajo supervisión. Ten en cuenta que es importante seguir las normas de seguridad, como tener una barra de salto.
Los saltos y los brincos exigen una fuerte motricidad gruesa, equilibrio y coordinación. La rayuela es una forma sencilla de practicar esas habilidades. (Como ventaja, también puede ayudar a practicar las habilidades numéricas). Si no tiene una acera para dibujar o un parque infantil cerca, puede montar
Mаrtіаl аrtѕ trаіnіng es una buena manera de ayudar a los niños a desarrollar la fuerza de sus brazos y piernas. Acciones como las patadas, los puñetazos y el agarre trabajan para desarrollar esos grupos musculares centrales. Puede ayudar a los niños a mantener el equilibrio y a saber dónde está su cuerpo en el espacio.
. Columpiarse en un columpio puede ayudar a los niños a desarrollar el equilibrio. También les ayuda a aprender a coordinar el cambio de peso y el movimiento de las piernas hacia delante y hacia atrás. También puede animar a su hijo a utilizar juegos “inestables”, como las escaleras de cuerda y los puentes que se tambalean. Aunque pueden dar miedo antes de que los niños se acostumbren a ellos, ayudan a trabajar los músculos del tronco.

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